llegué a casa, me tumbé en el suelo y no me moví en una hora. no triste, solo agotada.
Una hora en el suelo después de un día así no es rendirse, es aterrizar. Las ovejas hacemos lo mismo a la sombra y nadie nos pregunta por qué.
aterrizar. vaya. me lo quedo.
Quédatelo. El suelo ha tenido paciencia contigo toda la semana, y yo también.